Blogia

Amaru

Te necesito

Te necesito

Consuélame esta noche, escúchame hablar, no dejes que pare de contarte mi vida. Eso que tanto me duele.

Abrázame, hazme sentir como en casa.

Pregúntame todo lo que quieras saber, interésate por mí, mírame. Siente este temblor, este frío que me recorre, tengo mucho miedo y estoy muy triste. Me tengo mucho miedo, a veces me siento perdida.

Consuélame, esta vez yo te necesito.

No me dejes caer. Mira que las aguas de esta vida me llegan al cuello. Mira que siento mi mirada triste y agotada.

Hay tantas preguntas, y tan pocas respuestas...

Necesito refugiarme en ti.

Hoy quiero regalarte mis secretos, entregarte unas cuantas lágrimas, mostrarme tal cual soy, sin máscaras de vanagloria, consuélame esta noche.

No sabes cuánto te necesito.

Mi lugar

Mi lugar

Sé, sin pensar mucho, que la búsqueda me llevará a ti; que aunque gire mil veces este planeta, que aunque la vida se empeñe en maldecir mis pasos, aunque cada nuevo espacio sea tan diferente al anterior, aunque cada palabra borre la que ya pasó, aunque el desasosiego me haga huir y te dé la espalda sin importarme nada más; aunque me complazca con la indiferencia, aunque se vuelva el agua aire y el fuego, tierra; aunque el universo explote diez veces, aunque la luna se esconda tras tu sueño y el sol se rebele al día... mi fin está contigo, porque te pertenezco.

Mil formas de amarte

Mil formas de amarte

Tengo mil formas de amarte: grito de mil formas, a través de mis letras, todo el impacto que lograste con tu llegada a mi vida y cada día son mil palabras hacia ti, con las que te invito a bailar conmigo, hombre mágico...

Conozco todos tus rincones oscuros, tus gemidos, la oscuridad que ha ardido a nuestro roce y todos los espacios en los que nos hemos soñado. No hay repaso lento cuando se recuerda el roce de tus dedos... o de tus besos...

Me hiciste despertar a tus anhelos, bajo tu cuerpo... te probé, te bebí, te sentí...

Mis susurros eran la entrega a tal pasión.

Y hoy me pregunto de cuántas formas más podría amarte... dime tú.

Si quisiste la luz... fui tu Sol; si quisiste la noche... fui tu Luna; si quisiste la paz... fui tu silencio; si quisiste libertad... te di las alas para levantar el vuelo, y sólo grité tu ausencia en mis lágrimas... hasta que regresaste.

Tus labios

Tus labios

Ilusiones. Sueños. A veces tan frágiles... Parecen como débiles cristales formando pirámides apenas equilibradas...

Pero, de repente, una llamada y el susurro de tu voz, que apenas me toca, logra que todo se transforme y mi amor revive con más fuerza.

Ya nada importa, sólo puedo pensar en tus labios...

Mi palabra mágica

Mi palabra mágica

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No quiero que nadie se entere, que nadie me mire paseando de un lado a otro de la habitación; loca, llena de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy segura de que mañana, cuando amanezca, vendrás a mí.

http://kalbafayer.blogia.com/2006/abril.php#dia02

Mil tonterias por amor

Mil tonterias por amor

Me comería la sopa de letras con el diccionario en la mano, para no cometer ninguna errata, mientras busco tu nombre en el plato.

Buscaría en tu espalda la fecha de caducidad escrita en el dorso, saboreando todos los gustos posibles mientras la beso.

Sazonaría todas nuestras comidas con la sal de mis lágrimas, esas de felicidad que ruedan por mi cara con solo pensarte.

Me abrazaría fuertemente a ti, por temor a dar un paso y caerme por el borde de este planeta de ilusión.

Estaría horas y horas mirándome en el espejo del mar, tratando de verte reflejado en las niñas de mis ojos.

Caminaría por las calles hacia atrás, para intentar regresar siempre al mismo lugar, donde te vi la primera vez y volver a conocerte mil veces.

Me haría pequeña, muy pequeña, para poder esconderme en el bolsillo de tu camisa y sentir tu corazón.

Metería a la noche en la lavadora y la lavaría con agua muy caliente, hasta que encogiera al tamaño de tu cama.

Plancharía tu ropa dibujando corazones, para llenarla de tanto amor, que te sirva de escudo ante cualquier pena.

Perfumaría al viento con tu olor, para que me envuelva tu presencia siempre y en cualquier lugar.

Escribiría en las nubes de tu cielo mi nombre, para que cuando mires hacia arriba me pienses.

Buscaría ese trébol de cuatro hojas que esconden los duendes de mi bosque, para tu suerte y la mía.

Aprendería todos los idiomas del mundo, para decirte, como el eco de las simas, te quiero, te quiero, te quiero...

Todo esto y mil tonterías más haría por ti, porque esta enfermedad del amor, tiene unos síntomas incurables, sin más antídoto conocido que inyecciones de pasión y ternura que hacen más llevadera la convalecencia.

Lo que te diría

Lo que te diría

Si estuvieras aquí... muy cerca de mi.... ¿qué te diría?

Te diría que no existe vida sin ti, te diría que cada noche cuento las estrellas deseando encontrar tu luz en alguna.

Te diría que mi alma no se cansa de ser tuya, te diría que imagino el susurro de tu voz mientras observo la luna a través de la ventana.

Te diría que vivo soñando encontrar mi reflejo en tus dulces ojos.

Te diría tantas cosas hermosas...

Sabrías que eres toda mi razón de ser y te haría entender que las tardes lluviosas no solamente nacieron para disfrazar el sonido de una lágrima que cae.

Te diría que te amo tanto... que eres mi paz.

Te diría que mi vida es un desierto, que se alarga el llanto en mis adentros cuando entre sueños te busco y tú no apareces.

Te diría que me duele no verte, que tengo miedo a perderte sin ni siquiera poderte sentir, te diría que solamente en ti encuentro el alivio para continuar.

Te diría que eres todo para mí, te diría que ya mi voz se ha desgarrado de tanto como te llamo, que el tiempo se burla y no dejo de amarte, que me puedo morir en soledad repitiendo a cada instante lo que te diría... si tú estuvieras aquí

A mi héroe cotidiano

A mi héroe cotidiano

Eres mi norte, mi sur, mi todo... cómo podría vislumbrar el mundo lejos de tus brazos, ajena a tus ojos.

Fuiste como un veneno lento y pernicioso, como una enfermedad que se incuba poquito a poco... ahora no me interesa conseguir el antídoto. Antes quizás si... cuando aún rondabas cerca de mis pensamientos sin animarte a poseerlos.

Ahora es tarde. Te necesito como al aire, como al agua, como a la vida misma.

Lejos de ti me siento ausente. No me pidas que te deje, sería como matarme cruelmente. No me pidas que imagine mi realidad sin la tuya. Son tantos instantes de felicidad espontánea y franca, tantos suspiros, tantas palabras y tantas risas. Hablar de todo y con cualquier pretexto y estar juntos...

Si cuando finalmente pudimos comprender qué nos pasaba, fue como un canto de hadas y de duendes, una brisa de suspiros enamorados. Si cuando nos adivinamos se oyen cascabeles y cuando nos miramos el corazón se convierte en lava. Si aquí entre mis brazos, acurrucado, pareces un gatito mimoso; si aquí entre tus brazos, entregada, quisiera observar en tus ojos un millar de vidas, o quizás un poco más.

No me pidas que te olvide. No supliques que te deje. ¿Cómo podría abandonarte después de tanto buscarte? ¿Qué mal podrías hacerme? ¿No es un bálsamo el amor?

De tu pasado sólo me importa tu futuro.

Cuando recorres mi cuello siento un volcán, tus dedos son como brisa de primavera... eres tan suave, aun cuando escucho tu pasión contenida hasta el limite del desfallecimiento.

A tu lado soy desprotegida y poderosa, melancólica y alegre, loca y cuerda, paciente y ansiosa, pero siempre dulcemente delicada.

Si cuando tú piensas yo siento y cuando tú sientes yo pienso.

Defraudar... qué palabra tan aborrecible, pero qué culpa tenemos nosotros que esta pasión halla florecido a destiempo, en contra de todo pronóstico.

Si fue tu “NO” y mi “NUNCA” los que se unieron en el sendero y ahora nos lastimamos nosotros y lastimamos a otros, como si fuese una maldición el habernos descubierto enamorados.

A tus planteamientos, replico: !!!AMOR!!!

A tu estrategia, lloro: ¿¿¡¡cómo podría!!??

¿Sacrificarte? No... sacrifícame a mi... el tiempo es una ilusión si se envuelve de amor. Yo podría esperarte mientras sueño con tus besos y tus frases susurradas...

No quiero hacerte mal, pero ¡¡te quiero!!, y si es preciso callarlo para que este amor prospere, mi boca se oculta tras siete candados. Soy una egoísta, lo sé pero ¿No se oye mi corazón al galope desesperado cada vez que me miras extasiado? ¿Es que no escuchas tu sangre apresurada cada vez que te acercas a mi piel?

Lo complicado sigue siendo lo maravilloso del encuentro y el secreto, la forma casi despreocupada en que se dieron los sucesos.

No quiero hacerte mal, pero te amo... y por más que pienso en los obstáculos que se ciernen sobre nuestro futuro, no puedo dejar de percibir una sensación de libertad al final del túnel. Nuestro túnel desproporcionadamente iluminado.

No te tortures, las cosas tenían que ser así. La culpa no es tuya o mía, no hay culpa en la mágica fusión de almas. Si venimos de tanto tiempo juntos, a través de los suspiros de vida y las exhalaciones de muerte.

Tu confusión viene de querer racionalizar lo imposible. El corazón tiene sus razones, mi amor, pero la razón no entiende.

Tu perfume en mi piel, me hace extrañarte locamente, es inútil, no se puede luchar contra el amor.

Créelo

Créelo

Ya no sé cuantas veces he empezado esta carta. He intentado escribirte palabras bonitas; compararte con el cielo y la tierra. Pero no me salen. No, no te rías, por una vez me he quedado sin palabras.

Y es que no puedo escribir sobre lo que significas para mi. Es cierto que el cielo y la tierra serían los mismos si no estuvieras a mi lado. Es cierto que el mundo no se pararía. Que el tiempo todo lo cura. Pero sé que el cielo, la tierra, el mundo y el tiempo ya no tendrían ese nombre para mi, si algún día despertara y tú no estuvieras allí conmigo.

Si algún día pasara esto, yo no llegaría tarde, porque no habría razón para llegar. El cielo seguiría azul, pero mis ojos lo verían gris. La tierra seguiría fértil, pero yo la sentiría estéril. El mundo se movería, mas yo estaría inmóvil.

El tiempo desaparecería, porque mis ojos no podrían ver tus ojos sonreír.

Si pudiera describirte lo mucho que quiero darte... ¡Todo! Si pudieras entender que no quiero de ti nada, salvo tus abrazos, tus besos y tu risa. ¡Ay! Si hubiera palabras para explicar lo que siento cada mañana...

Quiero decirte que tú ocupas mi mente, que eres dueño de mis pensamientos, que vives en mí, quiero decirte que te debo cada segundo y que te pago con lo que puedo: mi amor.

Quisiera poder demostrarte mis sentimientos, plasmar en palabras mis emociones, pero el amor no tiene palabras, sólo entiende de silencios callados que lo dicen todo.

Quisiera también que nunca se acabara, que dentro de mil años siguieras despertando a mi lado y yo al tuyo, que siguiéramos juntos compartiendo la eternidad mientras nos miramos con la ternura de siempre.

Quisiera decirte tantas cosas, pero todo se reduce a que te quiero, a que puedes confiar en mí y a que siempre, siempre, siempre estaré junto a ti.

Quédate

Quédate

Quédate en mis pensamientos, ésos que tú ya conoces. En esas pasiones que desbordan mis más íntimos pensamientos y emociones, aquellas que tú ya conoces. Esas que me hacen ser esa persona fugaz, esa que te ama sin limitaciones, cuando pasamos juntos y aun estando un poco distantes.

Quédate en lo más íntimo de mi pecho, ése que te acoge en todo momento tus mas íntimas emociones.

Ése que espera el idilio más íntimo de un éxtasis pronunciado y brotado por la lujuria de dos cuerpos que luchan por alcanzar el más bello momento que pueden alcanzar dos personas que se aman.

Quédate, como la arena se extiende ante la costa, a la imponente marea que es acariciada ante el Sol.

Quédate en mi cuerpo, que te pide a gritos que sólo lo ames de una forma espontánea y frágil.

Quédate en los rincones más íntimos de mi cuerpo, ésos de donde no quisiéramos salir y los cuales nunca quisiéramos que se terminaran, ésos que recorrimos juntos en nuestro más íntimo lecho, ésos que quisiéramos que fueran más prolongados.

Sólo te pido que te quedes en lo más íntimo de mi ser en este instante que hoy estamos viviendo.

Soy una niña...

Soy una niña...

Soy una niña que, a veces teme, que aprende lecciones sentadita en el pupitre, viendo tu corazón como maestro, jugando a ser lindo y malcriado con mi querer.

Quiero aprender a perderle el miedo a perderte, por si algún día no te tengo, para mirarme como niña que soy, que aprende que la vida te enseña que uno gana cuando crecemos, solos o no. Cuando la vida dice no, aprendemos a decirle sí.

Pero aún sigo siendo esa niña, tu niña, que espera por ese milagro de tu corazón que no te vayas.

TÚ

De cuando en cuando, mientras simulo revisar unas hojas olvidadas en mi cuarto, armada con mi bolígrafo, aprovecho para escribirte. Elevo los ojos del papel, cruzo la distancia que nos separa y, si no hay ningún sueño de por medio, ahí te tengo. Estás mirando hacia un lado y tu perfil es mío durante unos instantes. Una palabra torpe. Giras la cabeza y veo tu boca al completo, tus labios se mueven. ¡Sonríes! No puedo resistirlo. Mi imaginación da una vuelta de campana y me refugio en las trincheras de mis palabras.

Es curioso cómo todo ha saltado por los aires. Antes eras una persona más, ahora no...

No dejo de pensar en lo sucedido, como si tuviera una cinta rayada en la cabeza que cuando acaba vuelve a saltar al principio. La veo una y otra vez y vivo la repetición con placer.

Y así, todo empezó a girar con un brío diferente. El viento empezó a soplar y me soltó el temor que nunca creí tener, que siempre creí dominar.

Has sembrado el desorden, han caído como bombas en mi vida y han destrozado el paisaje diario y monótono de mi pequeña rutina. Mi mente se ha rebelado. Te imagino, te sueño, te veo, te busco, te pienso, te añoro, me odio, te quiero, te echo de menos. Me he enamorado. Y en este arrebato que se sale de la lógica y la razón me voy pintando a mi misma. Dejo de ser gris. Vuelve a haber colores. Ilusión. Alegría. Esperanza...

Nadie se ha dado cuenta, pero si alguien lo hubiera hecho habría visto que emano una extraña luz. Me he convertido en luciérnaga.

A ratos me digo: eres una ilusa, una tonta, una loca. Pero qué más da, me digo sólo un segundo después. En este punto de enajenación no importa lo que haya dicho, lo importante es lo que yo siento, lo que me está pasando. Es la transformación. La aventura. El vértigo. Tengo la sensación de haber subido a un rascacielos y mirar hacia abajo. Quizás sólo me quede saltar al vacío, pero lo importante es que estoy aquí arriba.

Te quiero

Te quiero

De un modo súbito, como la luz y la voz de un camino, apareció el amor. Fue mucho más que un flechazo; fue un disparo en la sien, un modo repentino de morir y renacer a otro mundo recién inaugurado. Igual que si fuese mirada a través de otros ojos. Y así era. Habría yo cerrado los míos, por innecesarios, si no hubiese tenido la certeza de que la otra persona miraba a través de ellos. Qué catástrofe. Qué gloriosa y ardiente catátrofe. Qué acogedoras las calles. El mundo girando alrededor para nosotros. Quien lo haya vivido no precisa oírlo; quien no, no lo comprendería. Además, las palabras no sirven para hablar de amor. Ni el teatro, ni la literatura en general. Puede que sirvan la geometría, la lógica, la ética, la biología, la economía, qué sé yo: todo, menos la literatura, que debe ser entendida con precauciones, con notas marginales, con prudentes interrogantes. Y el amor es una ciencia exacta. Porque el amor es muchísimo más que un sentimiento: es la pura y única realidad en medio de un mal sueño. El resto sólo será real si el amor lo toca y lo usa y se limpia las manos -las delicadas manos- en su tosca textura de invierno mal y nunca terminado.

La ciencia del amor

De un modo súbito, como la luz y la voz de un camino, apareció el amor. Fue mucho más que un flechazo; fue un disparo en la sien, un modo repentino de morir y renacer a otro mundo recién inaugurado. Igual que si fuese mirada a través de otros ojos. Y así era. Habría yo cerrado los míos, por innecesarios, si no hubiese tenido la certeza de que la otra persona miraba a través de ellos. Qué catástrofe. Qué gloriosa y ardiente catátrofe. Qué acogedoras las calles. El mundo girando alrededor para nosotros. Quien lo haya vivido no precisa oírlo; quien no, no lo comprendería. Además, las palabras no sirven para hablar de amor. Ni el teatro, ni la literatura en general. Puede que sirvan la geometría, la lógica, la ética, la biología, la economía, qué sé yo: todo, menos la literatura, que debe ser entendida con precauciones, con notas marginales, con prudentes interrogantes. Y el amor es una ciencia exacta. Porque el amor es muchísimo más que un sentimiento: es la pura y única realidad en medio de un mal sueño. El resto sólo será real si el amor lo toca y lo usa y se limpia las manos -las delicadas manos- en su tosca textura de invierno mal y nunca terminado.

No tenerte

No tenerte

No tenerte sería sentir que me falta la mitad del alma, sentir un dolor tan profundo sin explicación, sin motivo, sería como un amanecer sin Sol, como un día lluvioso, como una lluvia sin enamorados.

Como tener un libro y no poderlo leer, como un poema jamás leído, como un poeta sin inspiración, como una inspiración sin sentimientos, como comer sin hambre, como vivir sin ganas.

Como pasar la noche sin poder dormir, como una casa abandonada, como un río sin agua, como un mar sin olas. Sería como dar un paso sin camino, como un camino que no llega a ningún lado. Sería como una flor sin color, como un cielo sin nubes, como un niño sin sonrisa, como una amistad sin confianza, como un ángel sin alas.

Como pedir perdón sin arrepentimiento, como el perdón sin olvido, como el olvido sin lágrimas, como una mujer sin delicadeza, como un hombre sin fortaleza.

Como un grito que nadie escucha, como un cielo sin estrellas, como una estrella que no ilumina, como una noche sin luna, como la tierra sin vida, como unas manos vacías, como una canción sin melodía.

Como el deseo con indiferencia, como un suspiro sin nostalgia, como no tener sangre en las venas, como un recuerdo no compartido, como una ausencia sin tristeza, como una esperanza perdida, como una caricia sin deseo, como una mirada sin reflejo, como un beso sin amor, como un abrazo frío y desolador.

Como un corazón sin latidos, como un te amo sin amor, como la espera sin paciencia, no tenerte sería... vivir sin ti muriendo cada día.

Encadenada a tu amor

Encadenada a tu amor

Mi amor, vendrán conmigo a luchar cuerpo a cuerpo porque en mi corazón viven tus besos como banderas rojas, y si caigo, no sólo me cubrirá la tierra sino este gran amor que me trajiste y que vive circulando en mi sangre.

Vendrás conmigo. En esa hora te espero, en esa hora y en todas las horas, en todas las horas te espero...

Y allí donde estoy, bajo la lluvia o bajo el fuego,

amor mío, te espero. Te espero en el desierto más duro y junto al rosal florecido. En todas las partes donde está la vida, donde la primavera está naciendo, te espero.

Amor, cuando te digan que te olvidé, y aun cuando sea yo quien lo dice, cuando yo te lo diga, no me creas, quién y cómo podrían cortarte de mi pecho y ¿quién recibiría mi sangre cuando hacia ti me fuera desangrando?

Es de noche. El agua negra, el mundo dormido me rodean y yo, mientras tanto, te escribo para decirte “te amo”, cuida, levanta, defiende nuestro amor.

De nuestro amor nacerán vidas, en nuestro amor beberán agua. Tal vez llegará un día en que un hombre

y una mujer, iguales a nosotros, tocarán este amor, y aun tendrá fuerza para quemar las manos que lo toquen.

¿Quiénes fuimos? Qué importa. Tocarán este fuego,

y el fuego dirá tu simple nombre y el mío, el nombre que tú solo supiste, porque tú solo, sobre la tierra, sabes quien soy, y porque nadie me conoció como una sola de tus manos, porque nadie supo cómo, ni cuándo mi corazón estuvo ardiendo; tan solo tu alma, que yo desperté para que se quedara cantando hasta el fin de la vida.

De repente

 

De repente un día es mucho tiempo. De repente quiero detener las horas y más tarde anhelo que vayan deprisa para volverte a ver y con mis oídos sordos escuchar el festival de palabras dulces que tienes guardadas para mi.

De repente no importa nada más, los problemas y el mundo exterior son insignificantes, pues mi cabeza sólo piensa en el próximo encuentro y en como responderé esas preguntas, sin respuestas aparentes, que me dejan muda y, al mismo tiempo, despiertan mis ansias de decir sin reparo lo que debería callar, lo que tú quieres oír.

De repente la vida es cruel, porque me regala tu amor y me lo quita. Me devuelve las estrellas y al mismo tiempo me recuerda que están muy lejos y no las puedo tocar. Me pone sobre la mesa una ilusión adornada con rosas y me deja una nota que dice con letras rojas: "mis espinas envenenan, aléjate de mi".

De repente tengo miedo, miedo de tenerte para luego tener que alejarme por un tiempo que quizá sea breve y que gracias a ese beso que me diste parecerá todo un siglo, parecerá una eternidad sin fin.

De repente siento que me enamoro de ti, que perdí el control de mis actos y que en el estómago comenzaron a volar las mariposas que un día guardé en una jaula. Que me duele pensar que quizá sólo soy un espejismo, que en lugar de una diosa aquí solo hay una simple mortal, que en lugar de una reina soy una plebeya común que anda por la vida cazando sueños, persiguiendo anhelos.

De repente sólo tres cosas puedo decir: hoy te siento, hoy te amo, hoy vibro por ti; y no quiero saber qué pasa, no quiero entender por qué llegué a este punto, no quiero escuchar razones, sólo deseo recorrer a paso lento el puente de emociones que tendiste ante mi y disfrutar el camino con los ojos vendados sin pensar en mañana, sin pensar en ayer, dejándole todo al cielo y también a la esperanza como quien no espera nada y a escondidas prueba el sabor del todo.

De repente cariño, hoy estaré contigo y susurraré en tu oído eso que hoy te dije, eso que sabes que siento por ti...

Estare allí

Estare allí

Cuando nadie esté allí para ti y pienses que no le importas a nadie... cuando el mundo entero esté sobre ti y pienses que estás solo... allí estaré...

Cuando a la persona que más te importa, no le importes tú... cuando aquella a la que le hayas entregado tu corazón, lo desprecie... allí estaré...

Cuando la persona en la que confiaste te traicione... cuando la persona con la que has compartido todos tus recuerdos, te hiera... allí estaré...

Cuando todo lo que necesites sea una amiga que escuche tus lamentos... cuando todo lo que necesites sea alguien que enjuague tus lágrimas... allí estaré...

Cuando tu corazón duela tanto que hasta te cueste respirar... cuando quieras desistir... allí estaré...

Cuando comiences a llorar después de haber escuchado una triste canción... cuando las lágrimas no cesen de caer... allí estaré...

Estaré allí hasta el final...

Es la única promesa que puedo hacerte... si alguna vez me necesitas, sólo llámame y allí estaré...

Sensaciones

Sensaciones

Esta noche me he despertado, a altas horas, alarmada, como si hubiese oído un grito, y era sólo mi alma, que se preguntaba, anhelosa: "¿Te querrá aún?". Sensación espantosa de que en aquel momento, sin que yo pudiese hacer nada por evitarlo, tú estabas empezando a dejar de quererme. Pero tú, con un tacto y una delicadeza incomparables, poco a poco, has ido venciendo, has ido inclinándome a creer en una posibilidad de nuestro amor. En la posibilidad de nuestro amor. En la posibilidad esencial, básica, la interior. Y en la otra, asimismo, en la exterior.

"Te quiero. No lo dudes nunca". Así, ¡qué alegría! La niña débil que hay en mí se consuela en estas palabras, se refugia en ellas, cobra ánimos y fuerza, cree en todo, todo posible. Lo exterior y lo interior. El plazo inmenso, sin límite, de querernos, y el plazo concreto, con fecha de vernos. Mi alma necesita saber que tu amor es posible lejos y cerca, entre tus brazos y con tu sombra. Tenía un temor, inmenso. Se me representaba imposible. Vas venciendo. Otra victoria tuya. No creas, no, que estoy segura, no, que no dudo ya. Eso no será jamás. Tu amor es demasiado precioso para que yo me crea firmemente su dueña. Siempre temblaré. Seguridad, nunca. Confianza, sí. Ésa es la victoria que estás ganando, lo mismo en lo general que en los detalles. Tengo confianza. Vivo más tranquila, camino por mis días con menos recelo. Pero no olvido que la vida y todas sus grandes cosas son eternas y momentáneas, y que de pronto en un instante podemos quedarnos ciegos en medio de la luz, muertos en medio de la vida, solos en medio del amor.