Mi soledad y yo
Estos días que no vas a estar aquí, la soledad quedará dormida en mi pecho, abrazada a mi corazón. Como amante tranquila aferrada a su amado, sobre mí, suspirará en sueños su aliento de melancolía. Sus cabellos de nostalgia se enredarán entre mis dedos mientras su piel de añoranza da tibieza a mi lacónico cuerpo. Entreabrirá sus lánguidos ojos y desperezando sus amargos labios me besará el alma... y yo me refugiaré en sus brazos, para no refugiarme en otros brazos que no sean los tuyos.
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