AmaruUnos trazos, manchas sobre el papel, tenues patas de mosca. Unos ojos reúnen esas letras, las ordenan y nacen las palabras.
Temas
Enlaces |
Dos que son uno![]() Una día más en la ciudad sin nombre, aquella que devora a las personas. Un momento disparado, un sentimiento callado, un silencio compartido. Por un instante el ritmo se detiene para dos cuerpos y la ciudad gira alrededor de ellos sin que se percaten. Dos cuerpos se entrelazan en la oscuridad de la casa, el día los envuelve, los rayos de sol atraviesan la opacidad del cuarto y los abraza, dos son uno. En la soledad del lecho, sin identidad, dejando a un lado el yo por el uno. Hay pasión desbordada, la persona se encubre por el cuerpo y así, alguien que antes era ego, ahora sólo es corpus. Durante un tiempo, se suspenden las prisas y se deleitan al placer compartido, que se sabe robado a la vida. Engañando al destino, huyendo de la monotonía, dos cuerpos evaden la distancia que los separa, roban la intimidad a la urbe que no detiene su paso. Fuera, los niños lloran mientras los padres asumen con resignación su destino, bailan al ritmo de canciones, la muchedumbre sigue sus propios pasos guiados por las marquesinas publicitarias, dos que son uno no se conforman con lo que tienen y escapan al destino. Roban apenas un momento para deleitarse, para dejarse llevar por el pecado y no arrepentirse más tarde. Al rato ambos siguen con sus vidas como si no hubiera ocurrido. No hay constancia fehaciente del hecho, nunca pasó para nadie más que para dos que fueron uno y no por ello la realidad desaparece de sus mentes. Un encuentro fugaz que no saben si repetirán, un lugar sin nombre, sin formalismos, sin prejuicios; Un lugar donde dos pueden ser uno siempre que quieran. Después todo parecerá un sueño en vigilia, las cosas que ocurren y el secreto marca su inocurrencia. Una isla en el mar de personas que no sonríen, una isla secreta donde enterrar un tesoro cuyo paradero sólo ellos conocen. Esa isla que visitan cuando desean y no dan cuentas a nadie de su paradero o contenido. Dádiva salvaje del océano, efímera como bocanada de humo, sus cuerpos buceando en el deseo que los baña de salitre y exhaustos después reposan sus respiraciones en otro momento acompasadas. Lo efímero es llevado al extremo y dos que son uno nunca esperan nada el uno del otro. No hay compromisos, ni demoras de tiempo para bailes, comodines en la baraja, mezclan los naipes a sabiendas de poder perderse para no volver a encontrarse, no importa tanto eso como el aprovechar las manos que una buena baza les ha proporcionado. ¿Mañana? Mañana será otro día. Dos que son uno ni siquiera saben si volverán a ser uno, pero cuando se encuentran, sobran las palabras, se funden en su océano particular y los límites de sus cuerpos desaparecen en beneficio del Todo que los inunda, rémora de la Nada que los persigue. 02/04/2006 11:35 Autor: kalbafayer. Comentarios » Ir a formulario |
Archivos |